Con la proliferación de los alquileres vacacionales o de corto plazo que se ha producido durante los últimos años, es lógico que te plantees cuál es la mejor opción para ti. Como sucede con cualquier otra decisión, cada opción cuenta con sus ventajas y desventajas, por lo que tus preferencias y el tipo de vivienda o habitación compartida que ofrezcas serán las que acaben determinando la elección que más te convenga.

La buena noticia es que en badi te ayudamos sea cual sea tu situación y no tendrás que preocuparte por cómo conseguir el compañero de piso idóneo para ti, ya que nos tomamos muy en serio tus preferencias para que encuentres al inquilino ideal.

Los ingresos y la dedicación

Es cierto que la tarifa por noche es superior en los alquileres a corto plazo, pero para que te salga rentable es necesario cubrir una ocupación mínima que ronda los 20 días al mes. La ubicación de tu vivienda será determinante, ya que las grandes ciudades como Madrid o Barcelona y otros importantes focos turísticos como Tenerife sí te pueden garantizar un elevado número de días de ocupación durante cualquier mes del año.

Ten en cuenta que, si alquilas una habitación compartida a corto plazo, los gastos de suministros básicos como la luz, el agua, el gas o Internet correrán de tu parte, al contrario de lo que sucede con los alquileres a largo plazo. Además, la ley te obliga a tributar un 20% del rendimiento neto de la vivienda si se alquila por un periodo breve, mientras que la tributación que corresponde al alquiler a largo plazo es de un 5% más IVA de la renta mensual.

Otro importante aspecto a tener en cuenta es el de la dedicación personal y administrativa que supone cada una de las dos opciones. Indudablemente, el alquiler a corto plazo requiere más atención por tu parte y te convierte más en un anfitrión que en un compañero de piso.

Tu vivienda y tú

Antes de plantearte cómo conseguir compañero de piso, lo que debes preguntarte es de qué tipo de vivienda o habitación compartida dispones. Muchas veces, no se trata de escoger el tipo de alquiler que quieres ofrecer, sino el que más se adecúa a tus circunstancias. Por ejemplo, si el piso o la habitación no están amueblados y no tienes intención de invertir en muebles, puedes descartar el corto plazo.

En cambio, si a pesar de las garantías que te ofrecemos a la hora de escoger a la persona idónea con la que compartir tu vivienda, no te hace demasiada gracia el compromiso, el largo plazo no será la mejor opción. Por otra parte, la estabilidad económica que ofrece un alquiler permanente es superior a la del corto plazo, por lo que tus necesidades en este sentido son fundamentales a la hora de escoger.

Así que coge papel y boli para empezar a comparar los pros y los contras de cada tipo de alquiler respecto al espacio que tienes para ofrecer, que nosotros nos encargamos de dar con el inquilino perfecto.