Cuando tienes la opción de alquilar una habitación en casa o hacerlo con la propiedad entera, necesitas plantearte cuáles son tus necesidades y cuál es tu predisposición a la hora de responsabilizarte de este espacio.

Cada opción conlleva deberes distintos, ten en cuenta tu tiempo y valora cuál es la que se adapta mejor a tu situación. En ambos casos hay un punto muy importante en común, el contrato de la vivienda, lee todos los puntos con atención y asegúrate de que ambos tenéis claros todos los apartados. El pacto inicial es el paso más importante ya que es donde acuerdas las normas que legalmente regirán vuestra comunicación.

Alquilar una propiedad entera

Si tienes una propiedad parada y deshabitada, puede ser un buen momento para ponerla en marcha y darle vida con nuevos inquilinos. En España actualmente existen aproximadamente 3,4 millones de inmuebles vacíos, las grandes y medianas ciudades cada vez están más habitadas y necesitan de más espacios para sus nuevos vecinos. ¿Para qué tener tu casa parada y llenándose de polvo si puedes sacarle provecho?

 Alquilar la vivienda entera te convierte en el propietario que vive fuera de la casa pero que tiene que estar pendiente y mantener una buena relación con los arrendatarios. Si se trata de estancias largas y las normas del contrato se cumplen, la demanda de atención no es la misma que si se trata de periodos cortos, en los que los trámites y gestiones van a ser más repetitivos.

Compartir espacio subalquilando una habitación

Si por el contrario se trata de una habitación vacía que tienes en casa. ¡Lánzate a alquilarla y darle un nuevo uso! Ponte en marcha, puedes aprovechar para echarle un vistazo a aquello que has acumulado los últimos años y hacer una limpieza, así como también para cambiar la decoración y convertirla en la habitación perfecta para tu badi.

 Convivir con alguien es una tarea de dos (o del número de personas que cohabiten la casa), las responsabilidades y obligaciones no tiene que recaer solamente en una de las personas implicadas. Además, tú como arrendador tienes la responsabilidad de exigir el cumplimiento del contrato.

En este caso la comunicación es aún más importante, ya que la convivencia en el día a día puede suponer un desgaste para el que no estés preparado. Por esto, presta mucha atención a todos los pasos a la hora de seleccionar al candidato para compartir tu espacio, ya que esto garantizará que la decisión de poner una habitación para alquilar sea una experiencia gratificante. Esto requiere un proceso en el que debes informarte de cómo alquilar una habitación en una casa, así como también de tus obligaciones legales y los precios entre los que oscilan las viviendas en tu ciudad.

 También es una buena idea para conocer gente y socializar, tanto si el alquiler es de larga duración como de corta, siempre es una oportunidad para nutrirte y compartir sabiduría y experiencias.

En definitiva, dale una oportunidad a tu espacio vacío -¡O lleno de trastos!- y llénalo de vida, ya sea compartiendo tu casa o alquilando una propiedad entera, haciéndolo correctamente y con ganas ambas experiencias resultan rentables y gratificantes.