A pesar de que la convivencia con otras personas dentro de una misma casa pueda parecer incómoda, es una práctica que actualmente está muy en boga en España, y no solo entre estudiantes. De hecho, la movilidad laboral propia de este tiempo ha ocasionado que una de cada tres personas en Madrid y Barcelona lleven este estilo de vida.

¿Por qué compartir piso podría ser una buena opción para ti? A todos se nos vienen a la cabeza las divertidísimas aventuras de los protagonistas de Friends o Cómo conocí a vuestra madre compartiendo piso en Nueva York.  Y es que no solo se trata de una opción más económica que te permitirá reducir gastos, ya que la vivienda compartida también es una actividad sostenible por el aprovechamiento del espacio y los recursos, sobre todo en ciudades con problemas urbanísticos. Además, implica un enriquecimiento personal y el desarrollo de capacidades sociales como la empatía.

A continuación, te planteamos la guía definitiva sobre cómo compartir vivienda:

Usa la tecnología para ahorrar tiempo (y tragedias)

Este es el mejor momento para compartir piso, ya que las nuevas tecnologías han permitido el desarrollo de incontables apps y webs que facilitan las tareas de buscar una vivienda o encontrar compañeros de piso. Eso sí, no todas son iguales y conviene elegir las más adecuada para tus características. En badi sabemos que no se trata solo de buscar un espacio donde vivir, sino también la mejor compañía con la que compartir el día a día.

Luego toca convivir, y aquí también conviene echar mano de la tecnología para organizarse mejor. Por ejemplo, mediante el uso de aplicaciones que organicen el reparto de tareas domésticas o que puedan calcular el reparto de gastos mensuales, semanales e incluso diarios.

Presta mucha atención a los detalles monetarios y legales

Antes de lanzarte de lleno a la experiencia de compartir piso, hay unos cuantos detalles a los que de debes prestar bastante atención. Estamos hablando del tipo de contrato de arrendamiento que vas a firmar con el propietario (es muy aconsejable que todo esté reflejado por escrito), de cuál será la duración mínima del alquiler, del precio mensual y la señal que solicitan o de cuál será la forma de pago que acordarás con la agencia o el dueño de la vivienda.

Tampoco puedes olvidar echar un ojo a los aspectos fiscales que tanto el casero como el inquilino deben conocer, como las desgravaciones fiscales o los impuestos propios de esta actividad.

Establece unas normas inquebrantables

Para que la experiencia de compartir piso sea como las sit-coms americanas y no se convierta en un drama de telenovela, tienes que tener clara la importancia de establecer a tiempo unas buenas reglas básicas de convivencia a tiempo. Es decir, antes de que se eche a perder la magia de los primeros momentos: las fiestas hasta la madrugada, las primeras compras en común y las tardes de peli y sofá.

Da igual que seáis amigos o desconocidos, se necesitan unas reglas básicas que permitan organizar el reparto de tareas de las zonas delimitadas como comunes. Calendarios y horarios podrán servir de ayuda para controlar los turnos. También es muy recomendable establecer normas que permitan el uso de las zonas comunes, así como de los electrodomésticos que tengáis en común, sobre todo el televisor y la lavadora.

Será muy importante para que vuestra convivencia funcione que todos respetéis vuestras habitaciones privadas, así como los horarios de sueño y descanso de cada uno de los inquilinos. Por último, aunque no menos importante, estableced una política de visitas. No se trata de que vuestra casa sea un templo inaccesible para los amigos o familiares, si no de que vuestros compañeros de piso estén informados para que nos les pille por sorpresa en pijama y tirados en el sofá.