La comunicación es algo esencial, hacer una buena gestión de ella hará que la relación y convivencia con tu inquilino te lleve por buen camino. Cada persona por naturaleza tiene un carácter distinto, algunas son más reservadas y otras más extrovertidas. Sin embargo, a la hora de convivir hay aspectos de la comunicación que no se pueden descuidar.

Cuando se trata de habitaciones en alquiler, por lo tanto de vivir bajo el mismo techo, se precisa de una comunicación honesta y respetuosa. Siempre van a haber aspectos del carácter, manías o hábitos de tu inquilino que te van a gustar más y otros que te van a gustar menos, por ello en el inicio de su estancia es necesaria una primera conversación como toma de contacto. En ella puedes plantear aspectos básicos de la convivencia, como la distribución de las tareas de la casa y también la de los gastos, tanto de comida como de luz, agua o internet.

Crea lazos pero mantente firme en el contrato

Si vuestras personalidades congenian y sientes que podéis tener largas conversaciones es un buen momento para crear vínculos ya que esto mejorará vuestra relación y hará que cojáis confianza. ¡Pero ten cuidado! Que no se aprovechen de ti, que el vínculo afectivo que se genere no nuble las responsabilidades tanto de pagar como de mantener los acuerdos establecidos en un principio.

 Si por el contrario tu inquilino tiene una personalidad más introvertida y tímida y resulta más complicada la comunicación espontánea, sé comprensivo y procura tener una actitud que no sea invasiva. Poco a poco conocerás las mejores formas y momentos para comunicarte con tu inquilino y dándole el espacio que necesita harás que se sienta más agusto.

No dejes que los problemas te inquieten

na buena comunicación está basada en la honestidad y la empatía, si hay cosas que te molestan en el día a día, no dejes que se te llene la cabeza de ellas hasta que colapsen y puedan generar un conflicto incómodo, comunícaselo. Hazlo con tacto y delicadeza, hablando desde el respeto en todo momento y exponiéndole qué cuestiones te incomodan o agobian para que, a través de una conversación sana, podáis llegar a un punto en común.

 Así como es necesario decir las cosas que te importunan, también es apropiado decir las cosas que te gustan de la otra persona. Transmitir buenas sensaciones y valorar a tu inquilino hará que coja confianza y se sienta más seguro en casa. Acciones tan sencillas como saludaros a diario, daros los buenos días y las buenas noches o preguntaros qué tal os ha ido el día cuando os crucéis por la casa, favorecen una grata convivencia.

 Recuerda siempre cómo te gustaría que se comunicaran contigo en una nueva casa, ten paciencia y sé tolerante, la buena comunicación es la base para tener un inquilino ideal.