La buena armonía entre compañeros de piso que transmitió la exitosa serie ‘Friends’ u otras más recientes, caso de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, no es siempre un reflejo de la realidad. De alguna manera, encontrar a esa persona con la que congeniar entre l as mismas cuatro paredes es una tarea ardua y difícil. Incluso un amigo de la infancia puede convertirse en una tortura a tu lado más horas de las necesarias, llegando algunos casos al extremo. Hay compañeros de todo tipo, desde los que voluntariamente hacen la vida imposible a los demás, hasta los que se niegan a respetar las normas de convivencia.

En este artículo nos vamos a centrar en el compañero moroso, incumple con sus responsabilidades de pago frecuentemente. Aquí van las sugerencias de badi sobre cómo echar a un compañero de piso que no paga, ya sea su parte de los gastos comunes o el alquiler.

Leer la letra pequeña del contrato

Lo recomendable es saber cómo alquilar una habitación legalmente (y hacerlo así), para tener la opción de recurrir a la letra pequeña del contrato y saber cómo actuar en estos casos. Por norma general, este tipo de documentos los redactan agentes externos, por lo que las dos partes implicadas no suelen estar al corriente de sus derechos y obligaciones. Basta, muchas veces, con mostrar al moroso sus responsabilidades y dónde es que está fallando, para que reconsidere su postura y evite que debamos recurrir a las medidas extremas.  

Buscar un acuerdo amistoso

Tomando en cuenta que lo ideal es contar con un contrato que proteja tanto a inquilino como a rentero, siempre podemos intentar, antes de recurrir a la vía legal, llegar a un acuerdo amistoso con el inquilino. Esto puede hacer que las cosas sucedan más rápido y cómodamente para ambas partes. Tomate un tiempo y platica con tu inquilino, explícale porqué está lejos de ser el compañero ideal y cuáles son tus expectativas con respecto a tu inquilino. Sentarse a negociar y llegar a perdonar parte de la deuda puede ahorrarnos tiempo, dinero y mucho esfuerzo, así que tómalo en cuenta e intenta llegar a un acuerdo beneficioso para ambos.

Recurrir a la vía judicial

Como último recurso queda acudir al juzgado. Por esta vía se puede ordenar el desahucio de la persona que no paga. No obstante, el inquilino puede frenar esta acción haciendo frente a la deuda en el último momento y estar en derecho de seguir en el piso, por lo que no es ni mucho menos recomendable tener que llegar a este punto que puede complicar todo aún más.